1) El espacio de cultivo

Antes de arrancar con tu cultivo de marihuana en interior, lo primero que hay que hacer es encontrar un espacio de cultivo que cumpla una serie de requisitos. Es primordial que sea un lugar saneado, limpio y funcional, en el que no exista ningún indicio de insalubridad previa (estructura en buen estado, ausencia de problemas recurrentes de plagas y/o patógenos, instalaciones eléctricas en buen estado, etc).

Cerciórate de que el estado general del espacio elegido te permita trabajar en buenas condiciones ergonómicas, y de que todos los elementos presentes en el cultivo puedan funcionar en condiciones seguras. Es primordial que todo funcione perfectamente y que los equipos estén en condiciones optimas para que puedas trabajar centrado en tus objetivos. Resulta esencial tener una visión de futuro para evitar cualquier contratiempo que pueda ralentizar, incluso obstaculizar el éxito de tu proyecto.

2) La elección de la variedad

Hay que elegir una variedad que garantice un potencial productivo adecuado. Para ello, lo mejor es decantarse por una genética 100% Indica, como por ejemplo Purple Afghan Kush, o por un híbrido con dominancia Indica como Critical +, Critical 2.0, Big Kush, Blue Cheese, Critical Cheese, Remo Chemo, Sweet Deep Grapefruit, White Siberian o White Widow. Estos consejos son aplicables a los cultivos de interior y de exterior.

Si eliges una de estas variedades, puedes estar seguro de que empezarás con buen pie para alcanzar tu objetivo. Por ello hay que reflexionar al respecto antes de decidirse, e informase de la capacidad productiva de la genética que vayas a cultivar, de su potencial desarrollo y, en base a ello, considerar la viabilidad del proyecto.

Estos datos son básicos para saber si la variedad se adecúa al espacio de cultivo, y para tener claro cómo actuar y en qué momento.

Es evidente que cuanta más información técnica reúnas, más garantías de éxito tendrás.

3) Métodos de cultivo, poda y desmoche

Cuando te pongas a recopilar información, es importante que inviertas el tiempo necesario para obtener los datos precisos de las variedades que más te interesen. Así podrás conocer con detalle las condiciones de cultivo necesarias, así como los resultados que se pueden obtener según el medio de cultivo (sustratos, tierras, hidroponía, fibra de coco o aeroponía).

También tendrás que infórmate sobre las técnicas de poda más adecuadas para tu cultivo ya que existe un amplio abanico de posibilidades; SCROG (Screen Of Green), SOG (Sea Of Green), LST (Low Stress Training), FIM (Fuck I Missed !). En función de la variedad seleccionada, se podrán aplicar técnicas como Schwazzzz, Supercropping, la defoliación de la masa foliar, etc.

Antes de aplicar este tipo de técnicas, hay que estar seguro de que se trata de lo correcto para esa variedad concreta, por ello, es conveniente confirmarlo con alguien de tu confianza que tenga experiencia. Otra opción es realizar una prueba en una pequeña parte de la planta, y observar cómo reacciona. Es un procedimiento seguro para sacar conclusiones fiables.

El objetivo de este tipo de técnicas es estimular las fitohormonas de las plantas, en concreto las auxinas y las citoquininas, responsables del crecimiento. Por ejemplo, la poda apical y la poda de las ramificaciones inferiores, garantizan buenos resultados en casi todas las variedades de marihuana. Por ello, sería recomendable empezar con estas técnicas que normalmente son beneficiosas y nos ahorran errores irreversibles.

Con la poda apical se consigue una multiplicación homogénea de los nuevos brotes en la parte superior de la planta, y la poda de las ramas inferiores desencadena una producción abundante y uniforme de flores en la parte superior de la planta. Son dos técnicas de poda muy sencillas pero eficaces que ofrecen resultados muy satisfactorios en casi todos los casos.

El resto de técnicas son más complicadas, algunas conllevan resultados extraordinarios pero otras no tanto. Por eso, antes de aplicarlas, hay que hacer pruebas en una misma variedad con diferentes técnicas. Es la única forma de asegurarse de su polivalencia y de garantizar datos fiables. En caso contrario, se corre el riesgo de encontrarse con sorpresas desagradables.

4) Alimentación

Conocer las necesidades alimenticias concretas de las plantas es otro de los puntos clave para conseguir el éxito en el cultivo. Además, si queremos que el aporte de nutrientes sea equilibrado, un sustrato homogéneo, y una buena oxigenación, la calidad del riego también es un aspecto de suma importancia.

El riego es todo un arte del que se aprende mucho a medida que se va adquiriendo experiencia. Si no tienes experiencia y quieres estar seguro de tu elección, opta por una gama de fertilizantes con solera. La única manera de analizar al detalle las necesidades y las reacciones del cultivo, es observando diariamente lo que va sucediendo en el jardín. No hay que olvidar que la excelencia es la suma de muchos factores.

5) Material de cultivo

Iluminación

La elección de la iluminación dependerá del diseño de tu instalación, pero te sugerimos estas lámparas: HPS de 400 W, 600 W, o 1000 W si la estructura lo permite. Consumen menos energía, generan menos calor y son realmente eficaces para el crecimiento y para la floración. También existen excelentes dispositivos LED que garantizan buenos resultados, pero su eficacia real es más aleatoria y hay que informase previamente para estar seguro.

Ventilación

En este caso, si buscas un rendimiento de premio, no debes escatimar medios. Para ello es imprescindible abastecerse con equipos que favorezcan una buena circulación y renovación del aire. En este sentido, es esencial cubrir las necesidades del espacio de cultivo para poder producir flores de marihuana compactas y pesadas, lo que, a la vez, evita problemas de plagas y enfermedades. Ahorrar en esta partida sería contraproducente y una mala decisión de cara al futuro.

Macetas

Te recomendamos que utilices macetas textiles que proporcionan mayor aireación/oxigenación al sustrato, y reducen el calentamiento de las raíces cuando las temperaturas son muy altas. Hay que tener en cuenta la interrelación y la sinergia de los distintos factores y elementos presentes en el espacio de cultivo.

Fuente: www.dinafem.org

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